Nuestro Pan Diario
23 Noviembre 2014

Amargura duradera

Randy Kilgore
LEA: Colosenses 3:12-17
… si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. —Colosenses 3:13
Biblia en un año:
Ezequiel 20–21
Santiago 5

Durante la Segunda Guerra Mundial, la familia de Corrie ten Boom tenía una empresa de fabricación de relojes en Holanda, y trabajaban activamente para proteger a familias judías. Con el tiempo, todos los ten Boom fueron enviados a un campo de concentración, donde el padre de Corrie murió después de diez días. Su hermana Betsie también falleció allí. Mientras estas hermanas estaban juntas en el campo, la fe de Betsie ayudó a fortalecer la de Corrie.

Esa fe llevo a Corrie a perdonar incluso a los hombres despiadados que trabajaron como guardias durante sus días en aquel campo. Mientras el odio y el deseo de venganza seguían destruyendo vidas muchos años después de salir de aquellos lugares, Corrie era consciente de esta verdad: el odio perjudica más al que odia que al odiado, sin importar cuán justificado pueda parecer ese sentimiento.

Al igual que Corrie, cada uno de nosotros tiene la oportunidad de amar a sus enemigos y decidir perdonarlos. El perdón no excusa la ofensa, pero, cuando perdonamos, mostramos a Cristo ante el mundo: «Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo» (Efesios 4:32).

Dios te ayudará a que desaparezca de ti todo resentimiento y amargura cuando observes que el Espíritu Santo forma en ti un lugar donde los demás vean al Salvador.

Cuando más nos parecemos a Cristo es al perdonar a otra persona.


2 Respuestas a “Amargura duradera”

  1. Rafael GCR dice: — Venezuela

    En este dia te doy gracias por tu amor, tu misericordia hacia mi ser y mi familia. Ayúdanos a ser mejores creaturas tuyas, que perdonemos a quienes nos ofendan. Oye las súplicas de tu pueblo que clama a ti Señor. Perdona y bendice a nusestro prójimo. Amen y Amen

  2. Joan C dice: — Bahamas

    Padre Celestial, Te doy gracias por este día. Te agradezco que Tú eres un Dios que perdonas todos mis pecados. Espíritu Santo, ayúdame, de la misma manera de perdonar a los que creo que me han hecho mal. Ayúdame a perdonar a mí mismo por tener cualquier malos sentimientos hacia los demás, para que yo pueda ser perdonada como yo perdono y así manifestar el amor de Cristo como Él quiere que yo haga. ¡Amén!

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