23 Diciembre 2009

¿Tendrías diez centavos?

Dennis Fisher
LEA: 2 Corintios 9:6-15
Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado. —Proverbios 14:21
Biblia en un año:
Nahum 1–3
Apocalipsis 14

En su perspicaz libro The Forgotten Man (El hombre olvidado), Amity Shlaes ofrece fascinantes historias de cómo se vivió durante la gran depresión en los Estados Unidos. En medio de toda esa tragedia económica estaba «el hombre olvidado», un término usado para las incontables personas que eran despedidas de sus empleos.

Una popular canción de aquella época expresa conmovedoramente su historia:

Solían decirme que estaba construyendo un sueño, con paz y gloria por delante.

¿Por qué debo estar en una fila tan sólo por pan expectante?

Construí un ferrocarril una vez, lo hice funcionar, contra el tiempo corría.

Construí un ferrocarril una vez, que ahora está completo. Hermano, ¿diez centavos tendrías?

La letra nos recuerda que un bajón en la economía lo cambia todo para quienes pierden sus empleos. Cuando eso sucede, como cristianos debemos hacer lo que podamos por los necesitados. En Gálatas 2, Pablo y Bernabé fueron exhortados a evangelizar y a «acord[arse] de los pobres» (v.10). Podemos ver que Pablo hizo precisamente eso: predicar el evangelio y fomentar la ayuda financiera para aquellos que tenían necesidades (Hechos 11:29-30; 1 Corintios 16:1-3).

En tiempos económicamente difíciles, también debemos ayudar a las personas con necesidad espiritual y física. Diez centavos no hacen mucho en estos días, pero una actitud generosa sí.

Un buen ejercicio para el corazón es inclinarse para ayudar a que otra persona se levante.


Uma respuesta “¿Tendrías diez centavos?”

  1. Cuán cierto es lo que dice esta lectura, en verdad jamás nos faltará los diez centavos, pero lo que nos puede faltar es la plena voluntad para ayudar al que necesita de esos diez centavos. Es una reflexión sobre todo a los que creemos en el Señor Jesús, ya que sabemos a traves de la Biblia que El fué el primero en socorrer a los necesitados y enseñarnos de forma contundente, inclusive alimentando a los cinco mil en el Sermon del Monte, no debemos escatimar esfuerzo alguno cuando se trata de ayudar al que necesita y no tiene y de eso abunda en nuestro medio donde habitamos, exhorto a los que lean este tema a tomar la firme desición de ayudar al que más necesita y no solo materialmente sino sobre todo de forma espiritual ya que nuestro mundo circundante a nosotros cada día, cada instante estamos rodeados de personas necesitadas del Amor de Jesús. Que Dios les bendiga. Fraternalmente Virginia Caballero

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