11 Mayo 2010

Dilbert

Dennis Fisher
LEA: Efesios 6:1-6
No […] como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios. —Efesios 6:6
Biblia en un año:
2 Reyes 13–14
Juan 2

El caricaturista y humorista Scott Adams se hizo famoso por su cómic llamado «Dilbert». En la década de 1990, también escribió un libro titulado El principio de Dilbert. Allí se burla de la tecnología, de las modas pasajeras en el liderazgo y de los gerentes incompetentes. Muchos se ríen a carcajadas por la manera en que estos temas del libro se vinculan con su entorno cotidiano de trabajo.

Refiriéndose a la pereza y al engaño de los empleados, el autor escribe: «Cuando se trata de escaparle al trabajo, está bien que diga que estudié con los maestros. Después de nueve años […] aprendí casi todo lo que hay que saber acerca de parecer ocupado sin realmente estarlo».

Sin embargo, los creyentes tienen un llamado mucho más elevado en lo que respecta a tratar con sus jefes. Las Escrituras nos instan a mostrar una actitud respetuosa hacia aquellos que nos supervisan: «Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios» (Efesios 6:5-6).

La ética laboral correcta comienza con un corazón sincero que considera que Jesucristo es nuestro jefe. Le agradamos a Él cuando servimos con diligencia a nuestro jefe y a las demás personas en el lugar donde trabajamos.

No importa quién sea tu jefe porque, en realidad, trabajas para Dios.


6 Respuestas a “Dilbert”

  1. Katherine Fuentealba dice:

    buenisimo!
    BENDICIONES
    y gracias por sus devocionales
    a diario…

  2. Que bueno el devocional de hoy…el capítulo 6 de Efesios comienza con un mandamiento a todos los hijos:obedezcan a sus padres, luego sigue con un mandamiento dirigido a los padre, de no provocar a ira a los hijos y luego viene el mandamiento de obedecer a los amos terrenales…parecería que hay un órden: Como familia siempre intentamos refrescar en casa de lo importante de ser íntegros y transparente en el hogar porque si hacemos un buen trabajo allí, éste será el trampolín para saltar al éxito como empleado, político, pastor, papá, vecino, hermano, etc, etc, etc…cuando no hay verdadera unidad, autoridad y sugesión en el hogar, todo lo demás que se pudiera hacer es: MADERA, HENO y HOJARASCA. Que te bendiga CRISTO

  3. Gustavo Lomeli dice:

    Gracias primeramente a Dios y a este ministerio que cada dia edifica al pueblo de Dios. El devocional de hoy me callo como anillo al dedo necesitaba estas palabras para no olvidar que aunque hagan injusticias contigo en el trabajo como es mi caso, no debes perder la vision de que Dios te tiene ahi, para que seas la LUZ DEL MUNDO. y recordemos que no estamos trabajando para el Mundo sino para el SENOR. Que Dios nuestro Senor y la luz de Cristo nos guie a ser siempre su voluntad, los amo en el amor de Cristo.

  4. Carlos dice:

    Antes de ser cristiano, no reconocía a mis supervisores como tales, ni sentía respeto por ellos. Hacía sólo lo que yo entendía correcto. Estuve equivocado y estancado. Sin embargo, cuando decidí trabajar para Dios, no para hombres, mi desempeño mejoró sustancialmente, al igual que las relaciones laborales y he sido promovido en más de una ocasión, luego de tragar sangre, cambiar mi actitud y aceptar el madato de Dios. De todo corazón, les recomiendo que tomen en cuenta estos consejos, porque he visto el resultado. Que Dios les bendiga.

  5. Oscar dice:

    Donde estemos, las cosas que hagamos debemos hacerlo como para nuestro Señor, pensando en El, y debe ser lo mejor. Dios los bendiga

  6. Damaris dice:

    Cuando trabajamos teniendo en nuestro corazón la convicción de que nuestro verdadero jefe es Dios, es más fácil realizar nuestras labores diarias, y sobrellevar cualquier situación difícil que se presente en nuestros trabajos, porque somos concientes que estamos haciendo la voluntad de Dios.

Dejar un comentario