Secuelas perjudiciales
Jeremías 20–21
2 Timoteo 4
Un joven, que constantemente se metía en problemas, siempre pedía perdón a los padres cuando lo reprendían. A pesar del daño que les había hecho con su mal proceder, al poco tiempo volvía atrás y se portaba mal otra vez, porque sabía que lo perdonarían.
Al final, el padre lo llevó al garaje para hablar. Tomó un martillo y clavó un clavo en la pared. Luego le dijo a su hijo que tomara el martillo y sacara el clavo.
El muchacho se encogió de hombros, tomó el martillo y arrancó el clavo.
—El perdón es así, hijo. Cuando haces algo malo, es como clavar un clavo. Perdonar es como sacar ese clavo.
—Claro— dijo el muchacho.
—Ahora toma el martillo y saca el agujero que hizo el clavo— agregó su padre.
—¡Es imposible!— dijo el joven. —No se puede sacar.
Como lo ilustra esta historia y lo comprueba la vida del rey David, el pecado acarrea consecuencias. Aunque David fue perdonado, el adulterio y el asesinato que cometió dejaron marcas, y desencadenaron problemas familiares (2 Samuel 12:10). Esta solemne verdad puede servir de advertencia para nuestra vida. La mejor manera de evitar las secuelas perjudiciales del pecado es vivir obedientes a Dios.
Nuestros pecados pueden ser perdonados y limpiados, pero debemos afrontar las consecuencias.






El perdón es lo máximo a lo cual se puede aspirar, la restauración es lo maravilloso que produce el Espíritu Santo en nuestras vidas, es por ello que la salvación en un completo regalo de la Gracia divina en Jesús.
Rodolfo
http://sepuedearreglar.blogspot.com
El pecado nos hace sentir sucio en nuestro corazon, y una de las consecuencias mas grandes es el dolor y la amargura que se siente por lo cometido porque ya no se puedo volver atras para evitar eso que cometimos, es ahi donde necesitamos mas el amor de Dios que nos purifica y nos limpia, ese amor hace que nos levantemos nuevamente.
SEr perdonado es muy gratificante pero tenemos que cuidar ese perdon , porque las consecuencias son muy dolorosas .Es mejor ser obedientes a Dios
eso es correcto, asi es la verdad del pecado y el perdon…